James y María se dirijieron al avión de Essex. El hombre, le cogió de la mano, como su fuera su hija, James llevaba en su mano su maleta y la de la niña, maría sólo llevaba su mochila llena de jugetes, y algún que otro libro para que se lo leyera su abuelo. María se paró en un escaparate que habían unas palmeras de chocolate, tenían muy buena pinta.
-María..-dijo el hombre volviéndose para atrás- Vamos que llegamos tarde.
María no lo oyó, siguió mirando las palmeras.
-¿Tienes hambre?-Le dijo el hombre acercándose a ella-
-Un poco...-se tocó su barriga e hizo circulos-
-Esperate.
El hombre entró en la tienda y compró cuatro palmeras de chocolate. Una se la dió a María y las otras tres se las guardó. María ya estaba feliz, los dos se subieron al avión, y se dirigieron a Essex. La verdad es que podrían haber cogido un autobús o un tren, pero decidieron coger el avión. María se sentó otra vez, alado de la ventana, cogiendo como podia la palmera, claro la palmera era gigante para sus manos tan pequeñas.
-Señor Judd-Dijo muy educada María- ¿Usted tiene hijos?-Preguntó la niña comiendo un poco de palmera-
-Si, tres-Sonrió- ¿Y tu tienes hermanos?
-No..-Dijo la niña-
La niña comió la palmera, el hombre miraba algunas cosas en una libreta que llevaba. Tardarón poco en llegar. María y el hombre bajaron del aviñon y fueron a sentarse, para esperar al abuelo de María, mas tarde llegó.
-Yayo-Dijo la niña mientras corría hacia su habuelo-
-María-Dijo el abuelo tomándola-
James se acercó asombrado a María y a su abuelo.
-¿Abe?-dijo James-
-¿James?-Dijo el Abuelo de María-
James y Abe se dieron un abrazo.
-¿Con que es tu nieta? ¿eh?-Se rió James despeinando un poco a maría.
-Si-Se rió Abe- Si quieres te acercámos a casa.
-Gracias Abe-Dijo James-
Abe cogió las maletas de María y se fueron al coche. Metierón las maletas en el maletero, Abe, le abrochó a María el cinturón y James y Abe se pusieron delante. María iba medio dormida. El coche paró y María abrió los ojos. Habían llegado, le parecía.
-¿En serio vives aquí?-Dijo Abe-
-Nos hemos mudado-Se rió James-
-¡Somos vecinos!-Rió Abe-
-¿Si?-Dijo James-
-¡Claro! ¿Esta noche tenéis algo que hacer?-Dijo Abe-
-Que yo sepa no..-se rió-
-Venid a casa a cenar
-De acuerdo-Dijo dandole un apretón de manos James a Abe-
María bajó del coche, y se acercó a Abe y James. Ella bostezó y se frotó un poco los ojos.
-Bueno, vamos María que duermas un poco-Dijo Abe cogiendo a María por la mano-
María se despidió de James con una sonrisa, y entraron a casa.
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