Harry miró a su madre, con morritos y ojos. Ella asintió
-¡¡Siiiiiiiiiiiiii!!-Exclamó el pequeño de los Judd-
-¡Bien!-Dijo María-
-Harry, voy a por tu pijama-Dijo Emma, levántandose de la mesa-
María miró a Emma.-Señora Judd no hace falta, yo tengo muchos-sonrió-
Emma se rió-Ya maría pero.. son de chica-sonrió-
-Ah.. vale-Dijo María-
-Trae a Dah..-Dijo Harry-
Emma asintió y se fue para su casa, mas tarde a los diez minutos vino con el pijama del pequeño Harry y Dah y unas sábanas que llevaban dibujado a Dah. Cuando los Judd se fueron, Abe subió con Harry y María a la habitación. Harry entró con Abe para ducharlo, a María no le hacía falta por que se había duchado esta tarde. María ayudó a su abuela a hacerle la cama a Harry. Mas tarde vino Harry, Abe le dió un beso en la frente a su nieta, y acostó a los niños en la cama. Ellos se hicieron los dormidos. Cuando Abe se fue, María se sentó en la cama y miró a Harry.
-Harry..-Dijo ella-
-¿Qué?-Dijo levantandose de la cama-
-Me aburro..-Dijo perezosa María-
-¿Si?-Dijo él-
-Si.-afirmó María-
Harry le tendió la mano, María se la cogió, Harry le llevó a la calle. Hacía frío pero ellos no tenía mucho por que antes de salir cogieron algunas chaquetas. Harry no le soltaba la mano a María, y a ella no le molestaba.
-¿Dónde vamos?-Dijo María-
-A un parque-Sonrió-
Ella le sonrió y los niños se fuerón a un parque que estaba cerca de donde vivian, pero no había nadie. El parque era precioso, era un césped verde, pero Harry no le llevó al césped, le condujo hasta una casita, detrás del parque.
-¿Te gusta?-Dijo Harry-
-Me encanta..-sonrió ella-
Los dos entraron en la casita, no era gran cosa, había un sofá no parecía muy cómodo, una alfombra y papeles tirados por el suelo.
-¿De quién es?-Dijo María-
-Mía...-Dijo Harry- A este parque no viene nadie... nunca... es una pena, creo que es el más bonito del mundo.-Dijo un poco apenado-
-Bueno.. es como.. un lugar secreto..-Sonrió la niña-
-Nuestro... por que, sólo te lo hhe dicho a ti sabes..-Sonrió Harry-
-Que guachi-dijo María- Me encanta-Abrazó a Harry- Pero, es mejor que volvamos, como mi yayo se entere de que no estamos nos mata...-dijo entre risas la pequeña-
-De acuerdo.
Harry y María partieron hacia la casa de los abuelos de María, entraron sigilosamente, y se fueron a la cama. Donde durmieron toda la noche.
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